Dios habla en serio

Es fácil para las personas creer que Dios no habla en serio

Tienen el ánimo de sus propias preferencias. Pensar que Dios no habla en serio les libera para hacer lo que quieran. Pueden hacer lo que deseen y aún pensar que están en una buena relación con Dios. La gente simplemente prefiere engañarse a sí misma y cree que todo lo que Dios realmente quiere de ellos es «aproximarse» a lo que manda en su palabra.

Tienen el ánimo de casi todos los demás. Es muy difícil creer que tanta gente pueda estar equivocada. Además, es mucho más cómodo ajustarse a la opinión de la mayoría. No ven que las mayorías se forman en torno a una idea, no porque sea la verdad, sino porque eso es lo que la mayoría de la gente quiere.

El «sesgo de confirmación» bíblico

Por lo tanto, las personas no ven que Dios habla en serio porque interpretan la Biblia para que diga lo que les gustaría que dijera en lugar de aceptarla de acuerdo con lo que realmente dice. Practican la lectura e interpretación selectivas de la Biblia y ven sólo lo que quieren ver. Por lo tanto, crean una situación en la que, para ellos, Dios quiere decir, no lo que en realidad dice, sino lo que piensan ellos que Dios quiere decir o lo que les gustaría que dijera.

Por supuesto, el problema con todo esto es que una lectura imparcial y completa de la Biblia muestra claramente que Dios siempre ha hablado en serio en cuanto a lo que dijo y no de acuerdo con lo que a la gente les gustaría que dijera. ¡Dios no habla sin ningún propósito ni son vanas sus amenazas! Las personas no llegan a conocer la verdad creyendo lo que prefieren creer sino amando y prefiriendo la verdad por encima de todo (Juan 7:17); de lo contrario, se perderán (2 Tesalonicenses 2:9-10).

Dios siempre ha cumplido sus promesas

Dios prometió traer a los israelitas a una tierra que fluye leche y miel y así hizo lo que había prometido (Josué 21:43-45). Dios prometió establecer el trono del Rey David para siempre (2 Samuel 7:12-16), y esta promesa se cumplió en Cristo (Lucas 1:32; Hechos 2:30-31). Dios no puede mentir (Tito 1:1-2).

Dios espera que el hombre obedezca exactamente de acuerdo con lo que dice…

…independientemente de lo atractivo que sería hacer lo contrario (Génesis 3:6; 1 Corintios 10:13).

…independientemente de las buenas intenciones al hacer algo diferente de lo que ha mandado (1 Samuel 15:13,14,22,23).

…independientemente de cuán insignificantes y minuciosos puedan parecer los detalles (Números 20:8-12; Levítico 10:1-3).

…independientemente de lo ridículo que pueda parecerle al hombre (2 Reyes 5:10-14).

…independientemente de la opinión popular de lo contrario (2 Crónicas 18:5,16).

…independientemente de quién le diga a usted que haga algo diferente (1 Reyes 13:14-19,23-26).

La promesa final de Dios

Hemos enfatizado dos principios básicos en este artículo: Dios siempre cumple sus promesas al hombre, y bajo ninguna condición el hombre debe hacer otra cosa que lo que Dios dice. Dios ha hecho una promesa final a la humanidad: la segunda venida de su Hijo. Para algunos será un día de regocijo; para otros, un día de inmensa tristeza. ¿Qué será ese día para usted? ¿Realmente ha obedecido a Dios y hecho exactamente lo que él ha dicho?

–Gary Eubanks