¡La vida no sucedió por casualidad!

El escritor de Hebreos nos dice que «toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios» (Hebreos 3:4). No hace falta ser licenciado en ciencias físicas para entender que una casa no es capaz de crearse a sí misma. Muchos de los que ponen en duda la existencia de Dios nos dicen: «no creo en lo que no veo». No obstante, toda casa es creación de algo invisible: la mente humana.

La tremenda complejidad de una célula

La imagen de arriba es de un organismo unicelular (es decir, un organismo de una sola célula). Los científicos nos dicen que es millones de veces más complicado que las computadoras más avanzadas. Sabemos que las computadoras no pueden crearse a sí mismas. ¿Por qué, pues, dicen algunos que la vida se originó por pura casualidad de una «sopa de proteínas»? ¡Tal acontecimiento sería lo más improbable de todas las improbabilidades!

De hecho, la probabilidad de que se formen solamente 20 encimas en una «sopa primordial» se calcula ser aproximadamente de 1 en 10 elevado a 40.000 (10 seguido de 40.000 ceros.) Esto es especialmente impresionante cuando consideramos que el número de átomos observables en el universo entero se calcula ser aproximadamente 10 elevado a 80, según los científicos.

«La vida no puede ser un accidente»

Acerca de esto, un profesor de Matemáticas Aplicadas de la Universidad Cardiff en Wales, Inglaterra afirma que «la improbabilidad realmente inmensa de 1 en 10 elevado a 40.000 plantea un serio dilema para toda la comunidad de la ciencia evolucionista. La vida no puede ser un accidente, no solamente en la tierra, sino en cualquier lugar, en cualquier lugar de todo el Universo» (http://www.panspermia.org/chandra.htm).

Pese a su reconocimiento de la «improbabilidad realmente inmensa» de que la vida llegara a ser por casualidad, el profesor sigue por decir que «la noción de un creador ubicado fuera del Universo plantea dificultades lógicas y de la cual no soy partidario. Mi propia preferencia filosófica es a favor de un Universo esencialmente eterno e ilimitado, en el cual un creador de la vida de alguna manera surge de forma natural» (Ibid.). Es esencialmente imposible que la vida llegue a ser por pura casualidad, pero muchos, como el profesor, prefieren creer en esta fantasía y hablar de ella como si fuera un hecho irrefutable.

¿Cuál cosa requiere más «fe»?

En realidad, requiere más «fe» creer que la vida llegara por pura casualidad que creer que en los cielos existe un Creador sumamente sabio el cual «hizo todas las cosas» (Hebreos 3:4; Génesis 1:1).

–Jerry Falk