Las siete maravillas de la palabra (Parte 3 de 3)

(6) La maravillosa circulación de la Biblia

Circulación (Isaías 11:9; Habacuc 2:14) se refiere a qué tan lejos se ha extendido la Biblia. De hecho, la Biblia tenía la intención de ser un fenómeno global. No es la propiedad estrechamente protegida de ninguna nación ni raza.

La Biblia misma enseña la importancia de difundirla al mundo (Marcos 16:15). Incluso el Antiguo Testamento profetizó la inclusión de los gentiles bajo el Nuevo Testamento de Cristo (Isaías 2:2-4; Jeremías 31:31-34). Cristo es el Salvador del mundo (Juan 3:16; Hechos 10:34-35; 17:30-31; 1 Juan 2:2). Incluso en el primer siglo, el evangelio fue un fenómeno global (Hechos 1:8; Colosenses 1:6,23).

En respuesta a este imperativo, muchos se han esforzado por llevar la Biblia a todas partes del mundo, de manera que es difícil imaginar a alguien que no pueda tener acceso a ella. La Biblia ha sido reproducida en miles de millones de copias. Sigue siendo el éxito de ventas número uno de manera que no puede compararse ningún otro libro.

(7) La maravillosa iluminación de la Biblia

La Biblia es tan penetrante con su mensaje moral como una luz, incluso como un láser (cf. Hebreos 4:12; Salmos 119:105,130). Leer y estudiar la Biblia en serio hace que uno quede impresionado y se mejore por su mensaje. Tiene la habilidad de exponer y reprender lo malo en las personas y hacer resaltar lo bueno.

La Biblia ha tenido una influencia tan penetrante y uniformemente beneficiosa que es difícil, e incluso horrible, imaginar un mundo sin ella. Dondequiera que haya ido la Biblia, y la gente la haya practicado, sólo ha traído el bien. La Biblia enseña «la regla de oro» (Mateo 7:12) y que el amor a Dios y al prójimo son los mandamientos más grandes (Mateo 22:36-40). Nadie ha ido por mal camino al seguir la Biblia.

Conclusión

Si es razonable creer que hay un Dios, entonces es razonable creer que dio a los seres humanos una revelación de Su voluntad. No es razonable pensar en un Dios que se interesó lo suficientemente en los humanos como para crearlos pero que no quiso revelarse a ellos.

Por lo tanto, sólo queda preguntarse cuál, de todos los libros que dicen ser revelaciones de Dios, es el mejor candidato para ese estatus. ¿Cuál tiene la mejor evidencia que lo respalde? Si no es la Biblia, ¿qué libro tiene mejor evidencia de su inspiración divina? ¡No hay ninguno!

Con razón Pedro dijo: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Juan 6:68).

–Gary Eubanks (traducción: Brigham Eubanks)