«No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy»

Ejemplos de los que aplazaron una buena oportunidad

Hace como veinticinco años, tuve la oportunidad de hablar con un hombre en Sevilla, España, a quien se podía ver sentado todos los días en la puerta de su casa. Tenía mucho tiempo libre.

Le había hablado sobre el evangelio en varias ocasiones sin ver mucho interés por su parte. La última vez que hablé con él, le pregunté si estaba preparado para conocer a Dios después de la muerte. Lamentablemente, no supo contestar esta pregunta. No estaba seguro. En vez de querer estudiar lo que la Biblia dice, intentó evitar el tema. «Habla con mi hijo», me dijo. «Soy demasiado viejo para eso. Tengo un pie en el mundo y el otro en el sepulcro».

En otra ocasión, mientras vivía en Barcelona, conocí a un señor llamado Manuel que trabajaba como administrador del edificio donde yo vivía. Tuvimos muchas conversaciones. Durante una de ellas, comencé a hablar con él acerca del cielo y la posibilidad de vivir con Dios. Cual fue mi sorpresa cuando, en medio de la conversación, se tapó los oídos y me dijo, alejándose: «¡No quiero preocuparme por el asunto!» Más tarde, cuando Manuel estaba en el hospital, me dijo que quería aprender más acerca de Dios y lo que enseña la Biblia. Sin embargo, cuando se puso mejor, cambió de parecer.

El día que todos tendrán que enfrentar

En realidad, a muchos no les gusta pensar en lo que les va a pasar después de la muerte porque no están seguros. Para ellos, hablar de este tema es como entrar en una habitación oscura sin saber lo que hay en ella. No quieren llenar su mente de pensamientos dudosos del futuro. Prefieren pensar en el presente, en su familia, en su trabajo, en fiestas, en vacaciones, etc., etc. Haríamos bien en recordarles que, aunque quisieran evitar el tema, el día vendrá (2 Corintios 5:10).

El ejemplo de Félix

El apóstol Pablo también tuvo la oportunidad de hablar con alguien que quiso evitar el tema. Se trataba de Marco Antonio Félix, procurador romano de la provincia de Judea (52-60 d.C.). Al hablarle Pablo «acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero», dice el la Biblia que Félix se asustó y dijo: «Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré» (Hechos 24:25). Como mis vecinos en Sevilla y Barcelona, Félix quiso evitar el tema.

Que nos guste o no, el día del juicio final vendrá. No es sabio intentar evitar el tema ni aplazarlo para otro momento. El momento de ponernos bien con Dios es ahora (2 Corintios 6:2).

–Jerry Falk