No tenga comunión con las tinieblas (Parte 2)

Ser diferentes en el habla y el ejemplo

¿Cómo no tener comunión con las tinieblas? El apóstol Pablo dice que es por no participar en las «obras infructuosas de las tinieblas» (Efesios 5:11). Sin embargo, él lo lleva al siguiente nivel. Nuestra negativa a tener comunión con las cosas malvadas de este mundo no consiste simplemente en abstenernos de ellas; también debemos «reprenderlos» activamente, lo cual significa descubrir o «sacar a la luz» lo que Dios dice sobre ellos.

Mostramos a otros por la predicación de la palabra y nuestra conducta obediente que algunas de las creencias y hábitos del mundo violan la voluntad de Dios. El mundo lo desprecia cuando los cristianos etiquetan algo como «pecado» o se niegan a participar. Sin embargo, la única forma de no tener comunión con las tinieblas es ser diferentes de ellas. Si los cristianos permanecen en silencio acerca del pecado y son como el mundo en su conducta, ¿en qué sentido es su «luz» distintiva «en medio de una generación maligna y perversa» (Filipenses 2:15)?

Haciendo todas las cosas sin murmuraciones

Otras dos cosas que pueden ayudarnos a evitar la comunión con el pecado y la ignorancia que existen en el mundo es «hace[r] todo sin murmuraciones y contiendas» (Filipenses 2:14).

El murmurar es quejarse por descontento. Es una expresión de insatisfacción en un tono de voz bajo. Es «hablar entre dientes», lo cual es indicio de la infelicidad acerca del estado de las cosas.

Una ilustración

Por ejemplo, un padre envía a su hijo a su habitación por desobedecerle. Le dice: «Quédate allí hasta que yo diga que puedes salir». Mientras el niño se dirige a su habitación, habla entre dientes con efado, «¡No es justo!» Tiene resentimientos contra la disciplina del padre y su mandato.

El ejemplo de los israelitas

Quizás uno de los peores ejemplos de murmuraciones en la Biblia es el de los israelitas durante el tiempo que vagaron por el desierto. 1 Corintios 10:10 dice que no debemos «murmur[ar], como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor». Dios los había rescatado de la esclavitud con grandes prodigios y maravillas. Les dio agua de beber y pan del cielo, pero no quedaron satisfechos. Una y otra vez, se quejaron con Moisés (Éxodo 14:11-12; 16:2-3; Números 11; 21:4-9). No eran felices sirviendo a Dios bajo esas condiciones. Querían volver a Egipto.

Si mostramos a los que están fuera de Cristo que no estamos contentos con nuestra situación en la vida, volveremos al reino de las tinieblas espirituales y dejaremos de ser luces en el mundo. Los que son luces aprenden a servir a Dios de buena gana y de todo corazón, a pesar de las dificultades que enfrentan en la vida.

Haciendo todas las cosas sin discutir

La Biblia de Las Americas dice que debemos hacer «todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones» (en vez de «contiendas» en la Reina-Valera, Filipenses 2:14). La palabra «discusiones» se refiere a un «razonamiento interno, una opinión» (Vine). Se usa en relación con los malos pensamientos (Mateo 15:19; Marcos 7:21) y los pensamientos dudosos (Lucas 24:38).

No resistir la autoridad del Señor

Algunos piensan que Pablo se está refiriendo a aquellos que ponen en duda la autoridad del Señor. A veces la gente quiere discutir con el Señor. No están satisfechos con los mandamientos de Dios, por lo que razonan internamente de acuerdo con sus propios pensamientos y opiniones. Por contraste, el cristiano fiel servirá a Dios y al prójimo «con actitud humilde» (Filipenses 2:3, LBLA), tal como lo hizo Jesús.

Luces en el mundo

Al hacer todas las cosas sin murmurar ni discutir, Pablo dice que podemos ser «irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa» y resplandecer como «luminares en el mundo» (Filipenses 2:15).

–Jerry Falk