La teoría de la conspiración

Definición

Una «conspiración» es un complot secreto entre dos o más personas, aunque a menudo conlleva la connotación negativa de un plan para cometer un acto ilegal o poco ético. Los tipos de conspiraciones a las que atribuimos la designación «teoría» son demasiado descabellados para creer que realmente podrían haber ocurrido. Existen a una escala tan grande e involucran a tantas personas que casi no se puede creer que realmente se formaron o que se llevaron a cabo con éxito. Por ejemplo, muchos afirman que los hombres no han aterrizado realmente en la luna o que el gobierno de EE.UU. participó en los ataques del 11 de septiembre.

Aplicado al Evangelio de Cristo

Sin embargo, a pesar de que las personas inteligentes descartan las «teorías de la conspiración» como tonterías, quieren reducir el evangelio al nivel de una «teoría de la conspiración». Después de todo, no es suficiente que una persona simplemente niegue que el evangelio de Cristo es verdadero, porque en este caso está obligado a ofrecer una explicación alternativa de cómo ganó credibilidad entre tantas personas a pesar de ser falso. De hecho, en el libro The Passover Plot (El Complot de Páscua, 1965), Hugh Schonfield argumentó que «Jesús planeó su propio arresto, crucifixión y resurrección; que arregló ser drogado en la cruz, simulando la muerte para que luego pudiera ser bajado de ella de manera segura y así confirmar las profecías mesiánicas» (propaganda publicitaria, edición rústica).

Cuando los escépticos intentan presentar tal explicación de un falso evangelio, esencialmente recurren al argumento de que el evangelio es una conspiración masiva. Al hacerlo, lo convierten en la conspiración más exitosa de la historia, ya que probablemente más de mil millones de personas a lo largo de la historia han afirmado creer en el Evangelio. El hecho de que los escépticos afirmen que el evangelio es una conspiración gigantesca demuestra lo desesperados que están por no creerlo.

Por qué el evangelio no puede ser una conspiración

Es prácticamente imposible mantener las conspiraciones a gran escala en secreto por mucho tiempo, y los complots exitosos intentan limitar la cantidad de conspiradores para reducir las posibilidades de que se filtre la información. Un complot para matar a Pablo muestra lo importante es este punto (Hechos 23:12-22). Participaron más de cuarenta judíos y el sobrino de Pablo se enteró. Pablo, por otra parte, no se le dijo a ningún oficial sino que animó a su sobrino a que se lo dijera a un comandante. El propio comandante también tomó medidas para mantener el asunto en secreto. Llevó aparte al sobrino de Pablo para una conferencia privada y le dijo que no se le contara a nadie que le había informado acerca de los conspiradores.

Este es uno de los problemas principales al afirmar que el evangelio fue una conspiración. No se limitó a unas pocas personas. Jesús seleccionó a entre doce y catorce apóstoles, y otros muchos lo vieron después de la resurrección (Marcos 16:9ss; 1 Corintios 15:3-8). Más allá de esto, los testigos mantuvieron su testimonio durante toda la vida; ninguno se retractó.

Además, los testigos carecían de la motivación necesaria para mentir. Primero, tendrían que superar el remordimiento moral (contra la mentira y el engaño). Es imposible creer que muchas personas estarían motivadas a mentir para promover un sistema moral sumamente opuesto a la mentira (véase Apocalipsis 21:8). Segundo, no tuvieron ninguna probabilidad de ser recompensados materialmente. Los primeros cristianos no ganaron riquezas ni el respeto del mundo por predicar el evangelio; fueron despreciados y pobres (véase Mateo 10:22; Hechos 3:6). Tercero, sufrieron una cruel oposición y persecución (ver Hechos 8:1-3). Los escépticos esperan que la gente crea que Pablo moriría como mártir por una mentira (ver Hechos 21:13).

Conclusión

En un escrutinio más detallado, se considera que el relato de los escépticos sobre el origen del evangelio es endeble. Su objetivo es aplacar las mentes prejuiciosas que se contentan con una alternativa superficial. Los que no quieren creer no necesitan una explicación intelectualmente satisfactoria.

No hay nada en el mundo que sea remotamente comparable al evangelio de Cristo. De hecho, es más creíble que el evangelio es verdadero que una «teoría de la conspiración» hecha realidad.

–Gary Eubanks