¿Por qué la gente elige la incredulidad? (Parte 1)

La hostilidad natural del hombre hacia Dios

La Biblia indica que no importa cuánta evidencia se presente a favor de Dios, algunos están decididos a rechazarla. Como R.C. Sproul dijo una vez: «La incredulidad no se genera tanto por causas intelectuales como por causas morales y psicológicas. … El problema no es que no haya pruebas suficientes para convencer a los seres humanos racionales de que existe un Dios, sino que los seres humanos racionales tienen una hostilidad natural contra el ser de Dios. … El deseo del hombre no es que exista el Dios judeocristiano omnipotente y personal, sino que no exista (Sproul, R.C., Si existe un Dios, ¿por qué hay ateos?, pp. 57,58).

Jesús se maravilló de la incredulidad del hombre

El Señor ciertamente enfrentó esta mentalidad hostil durante su ministerio terrenal… ¡y es lo que finalmente hizo que le mataran! Después de que algunos en su ciudad natal de Nazaret se ofendieran por Jesús, «estaba asombrado de la incredulidad de ellos» (Marcos 6:3,6). Otras versiones de la Biblia afirman que Jesús «se quedó asombrado» (NVI) o que «se sorprendió mucho» (BLS) por su incredulidad.

En una ocasión posterior, Jesús dijo de las multitudes que le seguían: «De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis» (Mateo 13:14). O como lo dice la versión Dios Habla Hoy: «Por más que escuchen, no entenderán, por más que miren, no verán».

Pablo también lo atestiguó

En Hechos, Lucas nos cuenta acerca de la oportunidad de Pablo de hablar con los principales de los judíos en Roma con respecto a Jesús «desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas» (Hechos 28:17,23). Sin embargo, el texto continúa diciendo que, «Unos se convencieron por lo que él decía, pero otros se negaron a creer» (Hechos 28:24, NVI). Poco después de esto, Pablo repitió las mismas palabras citadas por Jesús años antes en Mateo 13:14.

Si había alguien que pudiera convencer a los oyentes de la verdadera identidad de Jesús, era Pablo. ¡Imagínese toda la evidencia presentada en ese estudio bíblico que duró un día entero! Sin embargo, aunque Pablo hablaba por inspiración del Espíritu Santo (1 Corintios 2:12,13; 14:37), algunos estaban decididos a no creer.

Quizás es por eso que Pablo más tarde animó a los cristianos en Tesalónica a orar por él y sus compañeros de trabajo, Silvano y Timoteo, para que fueran librados de hombres malvados, «porque no es de todos la fe» (2 Tesalonicenses 3:2).

¿Cuál es la condición de del corazón de usted y del mío? Cuando Jesús vuelva, «¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18:8)

–Jerry Falk