Nuestro Dios reina

Washington está alborotado. Los gobernantes juegan a la política. La deuda nacional se incrementa de manera amenazante. Nuestro Dios reina. Las empresas recortan el personal para que no se hundan. La pérdida de trabajos. Las guerras culturales. Nuestro Dios reina. Naciones rebeldes. El terrorismo islámico. Los inútiles que aspiran a ser dictadores. Nuestro Dios reina. El homosexualismo. El aborto. El entretenimiento que debería hacernos ruborizar (pero que no es así). Nuestro Dios reina.

¿De verdad pensamos que hemos sido bendecidos como nación porque nuestros presidentes han sido artistas tan estelares? ¿De verdad pensamos que hemos sido bendecidos porque nuestros gobernantes elegidos son más inteligentes que el resto de nosotros? Dios ha probado a través de la historia que puede emplear a cualquier clase de rey, a cualquier clase de gobierno y a cualquier clase de gobernante para llevar a cabo su propósito. Te recuerdo que el evangelio de Cristo primero floreció no bajo una democracia, sino bajo la mano fuerte de una dictadura. Nuestro Dios reina.

El rey narcisista Nabucodonosor –gobernante de la única superpotencia del mundo– tuvo que aprender a golpes. «Con el fin de que sepan los vivientes que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre él al más humilde de los hombres» (Daniel 4:17, LBLA). Nabucodonosor no creyó esto. Dios tuvo que enseñarle que estaba equivocado. Nuestro Dios reina.

Memorándum para [los miembros del Congreso de Estados Unidos]: Nuestro Dios reina. Memorándum para el Presidente de los Estados Unidos: Nuestro Dios reina. Memorándum para la Corte Suprema: No lo eres. Él sí lo es. Nuestro Dios reina. Memorándum para las cadenas de noticias Fox News, CNN, MSNBC: Nuestro Dios reina. Memorándum para los cristianos de todo el mundo: Nuestro Dios reina. Seamos respetuosos. Oremos siempre. Pero también tengamos en cuenta esto: el Dios que creó al mundo aún vive y sigue obrando en los asuntos de los hombres. Él puede mandar o anular cuando quiera. Nuestro Dios reina.

Oren «por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad» (1 Timoteo 2:2). Nuestro Dios reina. ¿Estás de acuerdo? Aún más importante, ¿vivirás hoy con esta confianza?

–Wilson Adams